
"La curiosidad mató al gato"
¿Y tú te lo crees?
La curiosidad es una actitud necesaria para seguir aprendiendo toda la vida.
Existen teorías y métodos de aprendizaje basados en la curiosidad. En un principio se piensa en los niños, pero la curiosidad y el aprendizaje mediante la curiosidad es una actitud, es la actitud que te permite disfrutar de seguir aprendiendo, de desaprender para volver a aprender, de relacionarte, de entender y de conocer.
Para emplear esta técnica, hacer pensar a un niño, potenciar su aprendizaje y su interés, sólo hace falta encontrar un buen momento (como la cena o el camino en coche o caminando) y preguntar por el día, qué es lo que le ha llamado la atención, o qué ha sido lo más divertido del día... Y a partir del tema que le haya gustado, seguir preguntando. Por ejemplo:
- ¿Qué es lo más divertido que has hecho hoy?
- He estado jugando en el patio
- ¿Y de qué está hecho el suelo de tu patio?
- De arena
- ¿Y cómo se forma la arena?
- ...
Tipos de piedras, colores, formas...
Los niños no son los únicos que pueden aprender de esta forma, pararnos a pensar o dialogar es más sano de lo que parece: plantearnos los problemas, contarlos o simplemente delimitarlos, nos permite verlo de otra forma (más objetiva) y encontrar soluciones o descargar lo negativo que pudiera tener. Pero de igual forma que la curiosidad sirve para aprender, explorar un problema y buscar una solución, también podemos emplearla para potenciar nuestra creatividad o para relacionarnos con los demás.
Todos empleamos esta técnica, cuando cambiamos de móvil, cuando montamos un juego sin utilizar las instrucciones, a veces, cuando vamos a Ikea... o simplemente nos preguntamos "¿qué pasaría si...?". Así que ¿por qué no emplearlo en nuestro día a día?
El arte de preguntar es positivo... ¡seamos curiosos!
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