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sábado, 10 de julio de 2010

Las emociones nos influyen




Las emociones influyen de forma innegable en nuestro comportamiento e incluso en nuestras decisiones más racionales, ¿por qué nos empeñamos en ignorarlas o taparlas? Están determinadas por nuestra memoria, nuestra atención, imaginación... e influyen de la misma forma en éstas. Nuestro cerebro dedica una parte importante a las mismas, por lo que obviarlas supone negar una parte importante de nuestra naturaleza. Las emociones consiguieron nuestra supervivencia, indicándonos dónde existía un peligro y por lo tanto debíamos luchar o correr. Con la formación de las sociedades (tal y como existen ahora), eso es impensable, lo que aumenta los casos de ansiedad o de inadaptación. Imagínate peleando físicamente con un conductor que se ha saltado el paso de cebra en el que ibas a cruzar, o algo similar, huir rápidamente de ese paso de cebra. Obviamente tu estado de ánimo, tu concentración, tus decisiones e incluso tus pensamientos no serán los mismos que estando en un lugar relajante.

Otro de los problemas que surge al pensar en las emociones es que existen seis emociones básicas: tristeza, miedo, alegría, ira, sorpresa y aversión; de las que sólo una es positiva. Eso sí, parecemos mucho mejores si sólo sentimos esta emoción y somos capaces de guardar las demás en lo más profundo de nuestro ser.

Ser consciente de nuestras emociones tiene un beneficio claro: podemos controlarlas y expresarlas de otra forma, pero SIEMPRE expresarlas.

Las emociones influyen incluso en nuestra percepción del dolor. Un nuevo estudio publicado en la Journal of General Internal Medicine: Sustained Pain Reduction Through Affective Self-awareness in Fibromyalgia: A Randomized Controlled Trial, revela los positivos resultados de una terapia para el dolor. Está basada en la conciencia y el control de las emociones. Según Schubiner, investigador del estudio, las emociones tienen influencia en la percepción, mantenimiento y resolución del dolor.
Los resultados obtenidos son muy positivos: el 46% de los pacientes con dolor informaba de una mejoría del 30%; lo que, para alguien que sufre dolor diariamente, es una gran mejoría.
La terapia consistía en hacer consciente a cada uno de sus emociones y aprender a gestionarlas (controlarlas y expresarlas).

Esta tarea no es sencilla, así que lo primero que debemos hacer es ser conscientes de las emociones que vamos teniendo a lo largo del día y de qué dependen estas emociones (pensamientos o situaciones). Una vez que seamos conscientes debemos aprender qué nos va bien para expresarlas o cómo queremos expresarlas: chillar, romper hojas de periódico, pintar, escribir, compartirlas... cada uno debe encontrar su fórmula.

Yo propongo que compartamos un "qué rabia da" o "me pone triste que".

* Lo que acabo de escribir no sirve como terapia, sino como una pequeña ayuda cuando no existe un problema. Pequeñas cosas para ser más feliz...

1 comentario:

  1. Me pone triste que nos exijamos tanto, o hayamos llegado al punto de tener que exigirnos tanto, que muchos no ven (o no pueden ver) la vida que les pasa por encima...

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