
"No lo hace porque no tiene fuerza de voluntad"
¿Cuántas veces hemos oído una cosa así? ¿Qué se supone que es la fuerza de voluntad? ¿Podría ser un "hombre pequeño" que hace que no vuelvas a coger un cigarro, por ejemplo? Y si es así, ¿naces con él, o si no ya no tienes fuerza de voluntad?
La respuesta es NO, no naces con ella, no es una fuerza externa como un "hombre pequeño" en el hombro... Estamos hablando de algo comparable a un motor (diesel) que nos ayuda a mantener una actitud, una decisión, actividad o algo que de forma voluntaria queremos mantener. Esto me recuerda mucho a otro concepto menos rígido, menos "genético", más al alcance de todo el mundo: la motivación. Más concretamente, la automotivación.
La automotivación no es tan solo la chispa que nos impulsa a hacer algo, sino el motor que nos permite mantener el esfuerzo por seguir haciéndolo.
Una vez más me remito a cuando éramos pequeños para recordar lo BIEN que lo hacíamos: todo lo que conseguíamos era motivo de celebración, no nos daba vergüenza decir "¡BIEEEEN...!", entre risas y aplausos. Me encanta ver cómo Nadal celebra cada uno de sus puntos ¿qué tontería, no? Pues celebrar cada uno de nuestros aciertos es crucial, no sólo genera un estado emocional positivo y propicio para mantener esa conducta, sino que estudios recientes han revelado que aprendemos más de nuestros aciertos, que de nuestros errores. ¡Celebrémoslos! Si lo único que podemos celebrar es la victoria final (o conseguir nuestro objetivo último), estaremos más pendientes de no cometer errores y por lo tanto, concentrados en éstos y generando ansiedad.
Así, otra de las grandes cosas que aprender de un buen deportista es centrarse en el partido que tengo delante, en la jugada de aquí y ahora, y no en el final del campeonato.
Todo esto, si hace falta traducirlo a la vida diaria, se convierte en dos pautas muy sencillas y divertidas:
- Ponte pequeños objetivos. Por ejemplo, la semana que viene iré un día al gimnasio, aunque mi objetivo final sea ir todos los días. Concéntrate en algo concreto y pequeño.
- Celebra SIEMPRE lo que consigues y diviértete haciéndolo.
- La constancia: es importante el esfuerzo personal (aunque lo que he comentado antes ayude...). De la misma forma que el esfuerzo es importante, no es bueno ser rígido con uno mismo. No te castigues. Si un día no cumples, no significa que hayas roto todo lo que habías conseguido.
- Por último, ¡imagínate consiguiéndolo! Éste es el mejor modo de estar concentrados y dirigidos a lo que queremos.
¡Lo conseguí! ¡Otra entrada en mi blog!
Totalmente de acuerdo!!!
ResponderEliminarMuy buenos consejos! es curioso, por ejemplo en mi caso, soy muy disciplinada (tengo mucha fuerza de voluntad) para algunas cosas como estudiar y en cambio lo de ir al gimnasio... no hay manera! Me gusta mucho eso de "celebrarlo" e "imaginarme consiguiéndolo", tomo nota!
ResponderEliminar¡Claro Van! es que cada vez que vas al gimnasio hay que celebrarlo... ¡Bien!
ResponderEliminarAunque yo creo que a veces nos empeñamos en ir al gimnasio (que es muy aburrido) y lo tuyo es bailar, por ejemplo.
¡Espero tus celebraciones!