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domingo, 19 de diciembre de 2010

Año nuevo, ¿vida nueva?




¿Crees que con el año nuevo cierras algo y empiezas algo nuevo?

Hablando sobre la navidad, me di cuenta de que percibimos los ciclos de forma diferente: unos creen que la navidad (o el año nuevo) deja atrás unos proyectos y propone unos nuevos, otros creen que eso lo hace el curso académico y otros, (entre los que me incluyo) creemos que todo es un continuo. Entonces, me parece interesante pensar en los propósitos...

A mi me angustia pensar en los propósitos de los que creen que se quedan atrás por cambiar de año, ¿dónde dejáis esos proyectos que se quedan atrás? ¿estarán perdidos en el espacio? ¿los encontrará alguien y tendrá que cumplirlos?, en serio, ¿los dejamos atrás únicamente porque cambiamos de cifra en la fecha de los papeles que escribimos? ¿o es que nos hemos rendido, cansado o no queremos pensar más en ellos...?
¿por qué los nuevos van a ser diferentes?

Vivimos en una sociedad dedicada al placer inmediato; a "lo quiero, lo tengo"; a si lo puedo conseguir con poco esfuerzo/tiempo, mejor; a lo urgente... ¿y lo importante? "si no es urgente, no me da tiempo". Por lo tanto defiendo profundamente que uno debe tener objetivos y metas PERO ¿porque cambiamos de año?

Me gusta pensar que mis objetivos y mis propósitos surgen de una necesidad o inquietud personal y no por el cambio de año.

Tengo que decir que, si es la navidad el momento que eliges para parar tu actividad urgente y reflexionar sobre lo importante, ¡genial! Entonces te ayudarán las pautas de motivación y saber que un gran propósito debe tener pequeños objetivos tan claros que puedas decir claramente si los has conseguido y en qué momento... Por lo que "ser feliz" no es un buen objetivo, en cambio "sonreír 10 veces al día" sí. También es interesante tenerlos escritos y marcarlos al haberlos conseguido. Por último ponte fechas... o de lo contrario parecerá más importante lo que tiene fecha de caducidad (que no suelen ser los proyectos personales).

¡¡Feliz Navidad!!

domingo, 18 de julio de 2010

De la fuerza de voluntad a la motivación




"No lo hace porque no tiene fuerza de voluntad"

¿Cuántas veces hemos oído una cosa así? ¿Qué se supone que es la fuerza de voluntad? ¿Podría ser un "hombre pequeño" que hace que no vuelvas a coger un cigarro, por ejemplo? Y si es así, ¿naces con él, o si no ya no tienes fuerza de voluntad?

La respuesta es NO, no naces con ella, no es una fuerza externa como un "hombre pequeño" en el hombro... Estamos hablando de algo comparable a un motor (diesel) que nos ayuda a mantener una actitud, una decisión, actividad o algo que de forma voluntaria queremos mantener. Esto me recuerda mucho a otro concepto menos rígido, menos "genético", más al alcance de todo el mundo: la motivación. Más concretamente, la automotivación.

La automotivación no es tan solo la chispa que nos impulsa a hacer algo, sino el motor que nos permite mantener el esfuerzo por seguir haciéndolo.

Una vez más me remito a cuando éramos pequeños para recordar lo BIEN que lo hacíamos: todo lo que conseguíamos era motivo de celebración, no nos daba vergüenza decir "¡BIEEEEN...!", entre risas y aplausos. Me encanta ver cómo Nadal celebra cada uno de sus puntos ¿qué tontería, no? Pues celebrar cada uno de nuestros aciertos es crucial, no sólo genera un estado emocional positivo y propicio para mantener esa conducta, sino que estudios recientes han revelado que aprendemos más de nuestros aciertos, que de nuestros errores. ¡Celebrémoslos! Si lo único que podemos celebrar es la victoria final (o conseguir nuestro objetivo último), estaremos más pendientes de no cometer errores y por lo tanto, concentrados en éstos y generando ansiedad.
Así, otra de las grandes cosas que aprender de un buen deportista es centrarse en el partido que tengo delante, en la jugada de aquí y ahora, y no en el final del campeonato.

Todo esto, si hace falta traducirlo a la vida diaria, se convierte en dos pautas muy sencillas y divertidas:
  • Ponte pequeños objetivos. Por ejemplo, la semana que viene iré un día al gimnasio, aunque mi objetivo final sea ir todos los días. Concéntrate en algo concreto y pequeño.
  • Celebra SIEMPRE lo que consigues y diviértete haciéndolo.
  • La constancia: es importante el esfuerzo personal (aunque lo que he comentado antes ayude...). De la misma forma que el esfuerzo es importante, no es bueno ser rígido con uno mismo. No te castigues. Si un día no cumples, no significa que hayas roto todo lo que habías conseguido.
  • Por último, ¡imagínate consiguiéndolo! Éste es el mejor modo de estar concentrados y dirigidos a lo que queremos.

¡Lo conseguí! ¡Otra entrada en mi blog!